martes, 15 de mayo de 2012

ESTUPOR


Un país desnortado, unos dirigentes que dejan en manos de segundos, e incluso terceros, veamos a Floriano,  la interlocución con el pueblo, unos políticos en los que se percibe el temor, el terror. Hay caras que delatan y en ellas, se percibe la intensidad del drama.
Mucha gente esperaba, no hay que culparles por ello, que con la llegada del Partido Popular al poder empezaría a solucionarse el problema económico. Hemos oído durante muchísimo tiempo ese argumento falaz de que la derecha creaba riqueza mientras que la izquierda empobrecía al país. Ciudadanos no comprometidos y que esperaban soluciones prácticas no dudaron en confiar en ese argumento mientras otros ejercieron su soberanía retirando su apoyo al sistema. La realidad nos introduce en el meollo de la cuestión: Se debe dinero, más de tres billones de euros. Tres billones de los cuales el setenta por ciento está metido en ladrillo, hormigón y suelo, y se debe a acreedores extranjeros; alemanes, franceses, ingleses y otros, y estos, reclaman, vienen reclamando garantías para de cobro. Eso son los mercados, independientemente de que cuando aparece sangre, vuelen en torno a ella los carroñeros de siempre. Es, podríamos decirlo así, casi una ley de la naturaleza.
Las soluciones no son fáciles. Qué podemos hacer. Porque es evidente que esos inversores nos tienen agarrados por donde más nos duele, nos vemos forzados a pagar cada vez más para  financiar nuestro déficit público generando a su vez un endeudamiento mayor en una infernal espiral.
Me gusta ver la bandera de Islandia metida dentro de la bandera española. ¿Es esa la solución? Podría serla, pero aquí no hay quien, con solvencia suficiente, levante esa bandera. Sin financiación en el futuro, con grifos cerrados , sin comercio fiable, con empresas a las que se confisca su actividad en el exterior… La autarquía es algo impensable para España, somos demasiados, y nuestra economía es muy dependiente de materias primas y bienes manufacturados y sería bueno que, desde la izquierda, manejáramos otras claves bien distintas y  mas realistas.
En el estado de estupor en el que nos encontramos no quiero pasar por alto el espectáculo que están dando los dos partidos mayoritarios. Habituados, los españoles, a un partido de tenis eterno en el que la pelota vuela de un lado hacia el otro de la arena política patria, observamos como los protagonistas y sus hinchas obvian continuamente y toman por lerdo a un pueblo que contempla el esperpento con el que diariamente nos obsequian.  La gente transita desde un encabronamiento inicial a otro estadio en el que se comienza a percibir que el ser político es una especie de ectoplasma flotante ajeno al discurrir del día a día. Sus palabras resuenan con esa metalidad propia de lo ausente y el vacío. Son una casta, un status que habla y habla, procurando siempre quedar por encima del adversario sin reparar en medios, creyendo que la ciudadanía es una masa amorfa carente de memoria. Algo muy parecido al peor busto hablante del peor de los telediarios, al que se le deja musitar sin prestar una mínima atención. El camino que los griegos siguieron en las últimas elecciones forma parte de una dinámica social, científica. Ninguno de los grandes llamados a pilotar este país en la reedición del modelo de alternancia surgido de la Primera República Española recogerá los tiestos rotos de la democracia en un futuro con las mismas garantías y mayorías de que dispusieron en el pasado. Ahí está la encuesta del CIS.

El ciudadano vive persuadido de que la política ya no existe, porque todo es economía, y porque ésta es dirigida por otro tipo de gente, la política ya no es, siquiera, intermediaria entre la economía y el pueblo. Juan Ignacio Crespo director para Europa de Thomson Reuters y a su vez analista financiero, nos dice en su libro “ Las dos recesiones que vienen” que a lo largo de la historia han existido alternándose o gobernando juntos los dos poderes, el del dinero y el político y no se recata en decir que en estos momentos gobierna el dinero, gobiernan los banqueros.

Una prueba de ello la tenemos en muchas decisiones que se vienen tomando en Europa. Queda lejos la Europa fraternal, la del canto de Schiller y música de Beethoven, la del azul del horizonte limpio, la Europa de las instituciones y mucho más lejos aquella entelequia de los diferentes  nacionalismos que nos hablaban de la Europa de los Pueblos.

 Xavier Sala i Martin un economista neoliberal y catedrático de economía de la Universidad de Columbia nos dice: “gracias al programa LTRO y a la “reforma financiera del PP”, se ha conseguido “salvar” a los bancos europeos que estaban metidos en deuda soberana española y se ha traspasado el problema al sistema financiero español... que a su vez, va a ser rescatado con dinero del contribuyente español y de los pequeños inversores españoles a los que se engaño con el cuento de las Participaciones Preferentes. Es decir, los contribuyentes españoles y los pequeños inversores han acabado salvando a los bancos alemanes y franceses.¿Se puede ser más incompetente? Seguramente sí, pero es difícil de imaginar como"

Ahora el problema nos lo comemos nosotros mismos, ahora, hay que “salvar” a los bancos españoles porque no tienen un puñetero euro, tienen papel y tienen suelo y ladrillos, cómo prestar, cómo relanzar la economía. Recemos para que la gente no acuda en tromba a disponer de sus depósitos porque sino, Krügman podría decir: He acertado una vez más. A Xavier Sala i Martin, se le olvida decir, que  fue precisamente para eso para los que nos dieron liquidez, precisamente para eso, para que todo quedara en casa, en nuestra casa. Ya no se debe tanto inversores extranjeros que sí, se debe al Banco Central Europeo y ellos, cobraran, seguro que cobraran.

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sábado, 28 de abril de 2012

Esperando a Hollande


En un tiempo, cuando tuve responsabilidades políticas me interesé por los acontecimientos de la Guerra de la Independencia en mi provincia. Tres batallas; Tamames, Ciudad Rodrigo y Los Arapiles, marcaron los hitos de la refriegas entre los aliados y el ejército imperial napoleónico en Salamanca. En ellas murieron portugueses, británicos, franceses, alemanes y en menor medida españoles. No está mal recordar que esas batallas se desarrollaron  en esta tierra y que aquí, se batieron en lo ideológico las dos concepciones de España. A nosotros, los que combatimos en diferentes trincheras, siempre hemos necesitado de los correspondientes 100.000 hijos de San Luis, tanto en un bando, como en el otro. Repasen nuestra historia de los últimos trescientos años, siempre hemos recurrido para que otros nos ayudaran a sacar las castañas del fuego.
Francia siempre fue temida, de allí venían las modas, lo libertino, y las peligrosas ideas nacidas del  libre pensamiento. En esa guerra que comentamos, la patria se confundía, como casi siempre ocurre en este país, con  la religión. El pueblo elegido por Dios no es como los judíos creen el pueblo de Israel, es el pueblo español, pues eso y solo eso,  es lo que está detrás de cada retroceso y el  avance posterior en nuestra trayectoria como pueblo; La religión católica es a nuestro pesar, y mira que muchos lo lamentamos,  lo que marca lo que somos y lo que queremos no ser.
Pero ahora Francia, aparte de ese chauvinismo que tanto nos fastidia, sin ver la monstruosidad del propio sobre todo en el deporte, se alza como valedor de este pueblo. Francia es siempre la instancia – lo vamos a llamar así - a la que le pedimos las sopitas calientes que cada día comemos. Les pedimos que no nos retiren sus empresas de automoción, imploramos sus turistas,  le lloramos para que nos ayude a detener a aquellos que pretenden romper la unidad patria, mendigamos que intercedan por nosotros para que nos dé un asiento, aunque sea por la puerta de atrás, en el grupo de los países más dinámicos y el hablar de tú a tú a los grandes, o eso creemos,  y ahora, miramos expectantes el resultado de unas elecciones como si fuesen las propias. Esperamos que Hollande alivie, dando un golpecillo de timón, nuestras penas.
Francia es mas de la izquierda que de la derecha, algo de lo no habíamos hablado hasta ahora, Francia, aunque la gobierne la derecha, es para nosotros la izquierda reconocible y amada  más allá de los Pirineos. La derecha teme lo francés, lo teme tanto como lo temía hace doscientos años, en los que la aristocracia y el clero, la espada y la cruz, demonizaban al invasor y azuzaban al ignorante  pueblo nuestro contra todo lo que de allí venía. A ellos no les preocupaban la ocupación de la tierra, que también, les preocupaban, sobre todo, la liberación de las conciencias.
Hoy la España que gobierna, la de la trinchera de enfrente a la nuestra, teme a Francia y por eso se reviste a mayores de sus galas merkelianas:  “La política de austeridad y la estabilidad no es de la señora Merkel, es la política europea, es de Europa” dice Rajoy. Más papista que el papa que diría un castizo.
Nuevamente es el combate ideológico. Las políticas de austeridad son la mejor herramienta que tiene el conglomerado de la derecha;  la Iglesia, los ricos, la clase empresarial y demás para dar la vuelta a este país. Ellos se plantean este período legislativo como un tiempo idóneo para devolvernos al pasado y por ello no cejaran, sabiendo como saben que se encuentran ante un pueblo inerte y narcotizado, el aprovechar el momento para llevarnos a ese lugar del que cueste un imperio regresar.
Tienen su proyecto, sus herramientas y una fräu que desde el Rhin colabora con esa marcha atrás de la historia pero a nosotros, amigos de la izquierda, siempre nos quedará como a Humphrey Bogart,  Paris.


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domingo, 22 de abril de 2012

Siete meses después

Hace siete meses dejé de escribir en este blog. No fue algo premeditado. No me despedí ni dí explicación alguna sobre el asunto. Escribir por obligación debe de ser una tortura. Los que así se ganan la vida tienen un trabajo difícil si quieren capitalizar constantemente la atención de sus lectores. No es mi caso, no podría. Al fin y al cabo no soy profesional de esto. Supongo que dejé de escribir porque el objetivo que me animaba a ello - se puede comprobar en todos mis escritos - dejó de existir. No es un secreto para mis lectores que viví con desolación y un cabreo muy especial la deriva que siguió el gobierno y el partido socialista durante los últimos años y que este blog fue, en cierta medida, un eco de lo que escuchaba a diario entre los desencantados de la gestión socialista.

Fueron esos desencantados los que dieron la espalda a un proyecto que ya no consideraban suyo. No me arrepiento de nada de lo que escribí y no siento la necesidad de proferir el ortegiano lamento del "no es esto, no es esto" Pienso por el contrario que estos polvos de ahora, aventados con mucha más intensidad por el Partido Popular responde a una desgraciada gestión de la crisis y del enfoque económico del gobierno y del partido, no olvidar este último agente que consintió sin rechistar el todo, desde el inicio.

En la vuelta no modifico, por ahora, el formato ni el color del blog. El negro, muy dificil leer sobre él para algunos, tiene su razón de ser. Es un blog con pocas visitas, con pocos seguidores y escasas menciones. Escribo para desahogarme y no para conquistar lectores. El Miguel Álvarez que dejó de escribir, militante, que no afiliado, del PSOE durante mas de 35 años no es el que ahora escribe. La fe que tenía en la socialdemocracia como el mejor proyecto que podía haber para que las clases mas desfavorecidas encontraran una política justa ha desaparecido. La socialdemocracia se agotó como proyecto de izquierda en la medida que las fuerzas dominantes ya no precisan de élla. El Muro cayó, los poderes y las armas que amenazaban al Occidente rico y capitalista se vuelven ahora contra sus propios pueblos. Ya no se precisa del pacto social surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Los poderosos y los ricos ya no precisan de un pacto porque sabe que esa quinta columna tan temida no se edificará en su territorio. Seguirán existiendo los partidos socialdemócratas y seguiran ganando elecciones, sin duda, pero solo podrán hacer leves retoques, maquillar una dura realidad que a pesar de eso, seguirá siendo muy dura para las clases subordinadas.

Desde este blog se tratará de ayudar a construir La Izquierda. Una izquierda al margen de partidismos, una izquierda que se sustente no como hasta ahora en un solo partido que siempre busca, cuando está en minoría, a las fuerzas nacionalistas periféricas para tener una mayoría en el parlamento sino que busque el acuerdo con las otras fuerzas de izquierda. Esa será la mayor garantía frente a los desviacionismos y los oportunistas que anidan en la "izquierda posible". Girar a la izquierda es la única alternativa que nos queda a los pobres, ante una clara ofensiva, casi exterminadora en lo político, solo cabe más izquierda. La Justicia, la Igualdad, la Fraternidad, la Solidaridad son conceptos, ideas, intemporales que no tienen fecha de caducidad tal como quieren hacernos creer. Termino con una breve entradilla que puse últimamente en mi facebook:

"Reconstruir la izquierda es volver a contagiar a la ciudadanía del espíritu que hizo posible el cambio en 1982. El triunfo electoral de las fuerzas de izquierda o de la fuerza mayoritaria que está en la izquierda debería de ser consecuencia de lo primero. Una cosa es previa a la otra, así que, salir de los despachos y conquistar nuevamente la calle ¿no sabéis? Pues dejar que lo hagan otros, porque esta batalla hay que ganarla en la calle"

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lunes, 24 de octubre de 2011

Perspectivas SeR nº 8

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miércoles, 19 de octubre de 2011

La hora es ahora






Aferrarse a lo conocido es muy humano. Sería injusto decir que la aversión al riesgo es propio de conservadores, o aún más, que es una sonora muestra de cobardía. No quiero llegar hasta ahí. A veces resulta ser otra cosa, a veces, es pura conveniencia. El conservador lo es en la mayoría de las ocasiones por utilitarismo. Me refiero con esta observación a ese tipo de personas que estando convencidos de una cosa, suelen optar por lo menos malo en vez de construir, o ayudar a construir, lo que en el fondo consideran mas deseable.

Este país ya desde el inicio de la democracia, desde cuando algo llamado Centro surgió como una alternativa a los sectores más inmovilistas de la derecha, ha seguido un mismo camino. Recordemos. Se necesitaba el cambio de nuestro marco jurídico por un imperativo económico, había que salir de una autarquía. El centrismo de Suarez no fue otra cosa que el intento de modernización de la sociedad española en el objetivo de hacerla creíble a un nuevo entorno económico, al que inexcusablemente debía de incorporarse si quería/querían subsistir. Fue el Fraga de 1975 el que defendió y convenció con ese modelo político a los poderes fácticos. Ese proyecto del ninguneado político conservador, catedrático de Derecho Político, ha resultado ser al final el modelo mas querido por los dos grandes partidos españoles. Es la reedición de la alternancia del XIX español con una leve excepción: Los dos grandes partidos nacionalistas de Cataluña y Euskadi. El gobierno estatal es siempre cosa de dos que suelen escoger siempre que lo necesitan, como segunda pata, a los nacionalistas periféricos.

España, el gobierno estatal, ha estado sometido desde siempre a un bipartidismo asfixiante que ha defendido, en su esencia, un modelo muy similar de gestión económica. Los fuegos artificiales; variaciones sobre la misma partitura con la que marcar el hecho diferencial entre los dos, ha correspondido en el tiempo a esos momentos puntuales marcados en el calendario por el ciclo económico. Fuera de ahí ningún cambio sustancial en la economía de los más desfavorecidos, ha sido posible. Las series de Eurostat y de la OCDE están ahí para mostrarnos la mínima incidencia que la alternancia ha tenido en la configuración de políticas diferentes en lo relativo al bienestar.

La realidad es tozuda. Los dos grandes formaciones políticas son partidos del sistema. No me refiero al sistema democrático, sino al sistema económico que rige y manda en todo momento sobre la política. Como partidos del sistema que son, ambos arbitran, cuando la situación económica se complica, las mismas soluciones. No existe una única salida ante la crisis, hay el interés de los más ricos que indican a los partidos mayoritarios la senda por la que hay que caminar, y también, como se deben de solucionar los problemas económicos.

Podríamos hablar de reconversiones siderúgicas y navales, de privatización de empresas, de bajadas de impuestos a los menos, de subidas a los más, de “racionalización” de prestaciones, de entradas en OTAN, de Irak, Afganistan, Libia y Bosnia. De escudos antimissiles, de ayudas a bancos y de tantas otras cosas más. ¿Qué otra cosa es la socialdemocracia sino un proyecto político que dentro del sistema trata de hacer más llevadera, cuando se puede y hay superavit para éllo, la existencia de las clases mas desfavorecidas? Sirvió durante un tiempo para evitar que Europa fuera algo similar a Cambodia, Vietnam, Indonesia o Cuba pero ahora, cuando el lujo envuelto en pieles surca la plaza de Kremlin a bordo de Mercedes y Bentleys o cuando resulta que los mayores compradores de joyas suelen ser los chinos, se percibe como la hora de la guadaña ha llegado. No hay crisis de la socialdemocracia, la socialdemocracia oficial se ha quedado sin función porque es, en su mas simple rotundidad, un instrumento del sistema venido a menos. La cuerda se ha acabado, no se precisa soltar mas.

¿Quiere decir esto que ya no es necesaria la izquierda? Es evidente que aquella máxima de los revolucionarios del XIX tiene aún vigencia, mientras haya un solo ser humano explotado se precisará de políticas que contribuyan a su redención y eso, y no otra cosa, es ser izquierda.

No ha sido solo la crisis económica la que se ha llevado por delante al gobierno de J.L Rodríguez Zapatero y con él al PSOE, han sido muchas mas cosas sobre las que no voy a insistir porque de ellas he escrito hasta la saciedad. Una previsible derrota que será sin duda objeto de estudios académicos sobre que es lo que no se debe de hacer en política se encuentra a la vuelta de la esquina ¿Ha aprendido algo el PSOE de ello? Yo lo dudo.

Un dirigente socialista con muchos años de experiencia me comentó, tras mi salida del partido, que el temor que existía en el staff socialista era la mas que previsible irrupción con fuerza de unos outsiders de la política (IU y EQUO), y que ese resultado supusiera en el futuro inmediato la pérdida de la relevancia que el PSOE había tenido para el conjunto de la izquierda. Pasar de ser izquierda hegemónica a un simple primus inter pares es lo que está en juego. El PSOE aborda estas elecciones a barba de gato: Por un lado, limitar en lo posible una fuerte pérdida ante el Partido Popular. Por otro, evitar que gran número de sus antiguos votantes vayan a otras fuerzas de la izquierda. El voto últil es la consigna. Ante cada nueva elección el llamado es el mismo, la coreografía es la misma y el recurso a lo emocional es una constante. Es el partido-religión.

Dicen algunas voces que no es el momento de ser valiente, de apostar por nuevas alternativas, de mojarse en lo que uno cree, de arriesgar. Para ese tipo de personas nunca es tiempo para propiciar el cambio. Las encuestas señalan la posibilidad de una mayoría absoluta que puede llegar a significar la derrota mas abultada conseguida jamás por el PSOE. Nada, al parecer, lo/nos salvará de esa debacle. Si ahora no es el momento de generar una nueva izquierda cuando lo será ¿Habrá llegado cuando se esté dirimiendo nun triunfo electoral por tres o cuatro diputados?

Es posible que gran parte de esos tres millones de españoles descontentos, votantes tradicionales de la izquierda mayoritaria, resistan y no caigan en la trampa del chantaje emocional. Personas que han llegado a la conclusión racional de que votar tanto a los unos como a los otros es mas de lo mismo y opten por una salida constructiva. Yo he optado por la alternativa. Entre sentirme utilizado una vez más, quedarme en casa sin emitir el voto, el hacer un tachón en la papeleta o poner mi granito de arena para construir una nueva izquierda, he optado por esto último. Es posible que la izquierda a la izquierda del PSOE no logre nada en estas elecciones, pero me queda la esperanza de que de ahí crezca, en el futuro, un edificio. Eso ocurrió en la Alemania de 1970. Unos “locos” iniciaron un camino y salieron de la casa común del SPD tratando de construir la nueva sociedad con una nueva política. Trascendamos el tiempo, trabajemos para un futuro aunque ese futuro no lo vayamos a vivir nosotros. Será lo que dejemos a nuestros hijos. La lucha merece la pena. La hora es ahora.








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lunes, 12 de septiembre de 2011

Perspectivas SeR; Reforma constitucional

CÓDIGO HTLM (largo)

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lunes, 5 de septiembre de 2011

Vuelta de tuerca a la democracia (I)



Se destaca por algunos la contradicción que sugiere la posición de una Esperanza Aguirre que al mismo tiempo que congela la inversión y el gasto en educación pide al ministerio la posibilidad de tener una policía autonómica propia con la que combatir el creciente desorden en la calle.

Señalar lo obvio de esa contradicción dejándolo como algo atípico e incongruente parece ser ahora el empeño de algunos. Juzgar la iniciativa política de la presidenta desde los parámetros clásicos de la existencia de una derecha mala que no cree en la educación pública, sin más, me parece una tremenda equivocación, una más, de la izquierda.

La iniciativa de Aguirre en relación con el orden público hay que enmarcarla dentro de lo que conforma el Manual de Actuación del Poder en Tiempos de Crisis. La que aplica en tiempo de paz y en el orden interno el clásico dilema de cañones o mantequilla de Samuelson.

¿Por qué digo poder y no digo derecha? El poder siempre es derecha, los objetivos, la justificación de sus acciones y su modo de gestionar obedece a los planteamientos de las capas poderosas de la sociedad de ese tiempo y de ese territorio. No importa que unas veces sea gestionado por su brazo político, los partidos de la derecha, otras por los partidos de la izquierda moderada y una más por los partidos de régimen único situados teoricamente a la izquierda.

Expliquémoslo gráficamente, aunque ello suponga herir algunas sensibilidades; La izquierda moderada, la aceptada y que acepta el sistema tal cual está, se asemeja en su labor a un perro guardián que desde una determinada caseta se encarga de guardar una finca; su libertad y radio de acción llega hasta el punto en que la cuerda se vuelve tirante y le impide progresar salvo riesgo de quedar ahorcado. En los momentos de crisis, el amo (el poder) ata en corto al perro guardián, impidiéndole movimientos que en otros tiempos tenía y le encarga otras tareas entre las que se incluye la de mantener a raya a todos los que se sobrepasen. Por eso en la gestión de la crisis, cuando esta se vuelve aguda, hay tan pocas diferencias entre la derecha y la “izquierda”. La explicación habitual es que solo hay un modo de gestionar la economía, y no solo la economía, sino también, su inmediata consecuencia, la gestión de la calle. Se debate aún si la actuación de la policía española en estos últimos tiempos, ha sido dirigida por los responsables políticos o, digámoslo a las claras, es porque le sale de dentro a los propios policías. Ni hay un solo modo de gestión de la economía – extenderse sobre esto merecería otra entrada- ni hay un solo modo de gestionar el orden público y las libertades de todos en la calle.

El grado de desafección con los políticos de izquierda - Caldera en un artículo de este pasado verano en El País decía desafección por la política y no por los políticos en una intencional confusión, valoración en la que suel incurrir su tambien paisano Quintanilla - ha alcanzado niveles antes nunca vistos. El electorado al que se habrá de consultar próximamente está siendo hábilmente manipulado por los medios afines a los partidos mayoritarios. El miedo es común tanto en los unos como los otros. No se trata de asegurar la victoria del Partido Popular, algo que se da por hecho, se trata ya de que la caída del PSOE no sea tan sustancial y de que otros partidos situados a la izquierda con clara voluntad rompedora, sobre todo esto, puedan sacar diputados en territorios en los que el descontento es máximo. La última reforma electoral exigiendo la firma del 3% para presentar lista de los electores es una primera piedra puesta por ambos partidos en esa dirección. Mientras tanto, se mantiene el injusto sistema de reparto de diputados para los minoritarios estatales. No es al PP al que se favorece con esa reforma sino al propio PSOE. El pacto sellado con la reforma constitucional va más allá; garantiza la continuidad de lo sustancial y permitirá políticas menores en los que cada cual muestre las diferencias con respecto al otro. Todo muy parecido a esos combates de lucha libre americana que nos regala la televisión los fines de semana.

Recuperar mayores cotas de democracia exige la entrada de aire nuevo en el parlamento de la nación, requiere de la ruptura de esa polarización que en nuestro parlamento personifican los dos partidos mayoritarios. Observará el lector que para nada hablo de los partidos nacionalistas, partidos que ejercen de mercaderes del templo tratando arrancar de los unos y los otros beneficios para su parroquia y sin atender a otra cosa que no sea eso, en este plano son irrelevantes. En la medida en que la izquierda se aleja de sus fundamentos y adopta cada vez más los postulados de la derecha suele fragmentarse. Es la única salida, y la única posibilidad, de mantener vivo, aunque disminuido en representación, los objetivos de siempre: La emancipación de las clases desfavorecidas. El paso consiguiente sería la reconstrucción de la izquierda sobre nuevas bases reconociendo la pluralidad existente en su seno.

Para que la izquierda gane necesita que la izquierda hegemónica pierda poder. El caso alemán es bastante ilustrativo al respecto; la coalición PSD-CDU supuso el hundimiento definitivo de los socialdemócratas que antes pasó por el amargo trámite de la desactivación en gran parte de sus políticas de izquierda bajo el mando de Schröder.

Si se quiere mantener vivo el programa de la izquierda precisamos una nueva izquierda que tome en consideración los anhelos y preocupaciones de los jóvenes, las mujeres, los trabajadores y los mayores, aspiraciones consistentes en la profundización de políticas de respeto al entorno, ampliación de libertades y una mayor justicia social, aspecto este último abandonado, no solo en España, sino en otros países, por la izquierda hegemónica. El acceso al parlamento de la nación de estas fuerzas solo puede ser a costa del PSOE. Este partido es el principal freno para el acceso de ese nuevo aire fresco situado a la izquierda en la política parlamentaria. Es en estas elecciones, cuando el resultado no se juega a cara de perro, y cuando las cosas parecen estar lo suficientemente claras para la derecha, el mas propicio para que se pueda producir ese salto cualitativo en la representación parlamentaria de la izquierda.


Continuara...

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